El paraguayo Francisco Arce sabía, íntimamente, que un día volvería a dirigir a la selección de su país. Quizás no ahora, apenas cuatro años después de aquel final abrupto a su primer ciclo, y en medio de las eliminatorias para la Copa Mundial de la FIFA Rusia 2018™. Pero sí que en algún momento tendría su... ¿revancha?
"No me gusta ese término", aclara Arce a FIFA.com, en su primera entrevista tras reasumir el cargo. "Una revancha suena a devolución de algo negativo que quedó, o de una represalia. Y aunque sentimos que nos fuimos antes de tiempo, no guardamos nada parecido a ese sentimiento", agrega el técnico de 45 años.
"Por eso prefiero hablar de que es una segunda oportunidad", continúa el Chiqui, quien debió dar el paso al costado en junio de 2012 tras perder con Bolivia en La Paz por las eliminatorias para Brasil 2014, 13 meses y 12 partidos después de asumir con apoyo unánime.
"Estamos contentos y preparados para continuar aquel camino que comenzó bien, pero que no se pudo cerrar con mayor cantidad de puntos", avisa Arce, haciendo referencia a las cuatro unidades que tenía el equipo en dicho clasificatorio cuando tuvo que irse. El final de la historia es conocido: Paraguay no se clasificó al Mundial, por primera vez desde Francia 1998.
"Es innegable que tuvimos responsabilidad, si dirigimos en cinco partidos de la eliminatoria... Y claro que me sentí culpable", reconoce el técnico. "Pero eso no nos impidió ver el Mundial, somos profesionales y es nuestra tarea. También hemos seguido a todos los futbolistas paraguayos desde nuestra salida".
Arce evita destacar el papel que, como futbolista, tuvo en aquel plantel de 1998, quizás para no mezclar las cosas. Pero el recuerdo tiñe de emociones su regreso. "Yo fui hombre de selección, pero incluso los del cuerpo técnico que no lo fueron, tienen un cariño por la bandera, el país y la camiseta muy grande. Por eso es lindo retomar el desafío".
De la autocrítica al resurgimiento Pero las emociones no le evitan reconocer fallos del pasado. "Por ejemplo, no manejamos bien algunas cuestiones en las relaciones humanas. No con el plantel sino en ese ida y vuelta entre prensa, público y un cargo tan susceptible como éste. Adquirimos más paciencia y masticamos mejor las cosas para tomar determinaciones o tener algunas reacciones".
"Sabemos que hicimos ciertas cosas mal, incluso algunas que estuvieron bien pensadas, y otras que ni tuvimos tiempo de ejecutar. Pero también hubo de las que cumplieron su objetivo", se defiende Arce de 45 años.
¿Una de ellas? "El entrenar semanalmente con futbolistas locales ", responde sin dudar. "Ahí se afirmaron jugadores hoy fijos en las convocatorias como Víctor Ayala, Richard Ortiz, Pablo Aguilar, Federico Santander, Bruno Valdez, Miguel Samudio... Y chicos que debutaron con nosotros, caso de Derlis González, Miguel Almirón, (Jorge) el Conejo Benítez...".
Puesto a reflexionar sobre por qué han vuelto a confiar en él, Arce parte de un hecho clave: "Nos levantamos aquí en Paraguay, sin necesidad de salir corriendo, como si escapáramos de algo", dice a modo de título.
"Volvimos a Rubio Ñú, nuestra casa, y el trabajo allí hizo que confiaran en nosotros clubes grandes como Cerro Porteño y Olimpia, donde no es fácil dirigir. Ganamos títulos con ambos y el mundo deportivo del país se dio cuenta que nuestra idea era viable. Por eso tenemos esta segunda oportunidad, nada fácil en el fútbol, y menos en una selección, sin que pasara tanto tiempo".
Análisis y objetivos ¿Cuánto cambió Arce en estos cuatro años? "Maduramos y tenemos más experiencia, pero las convicciones son las mismas: el respeto al buen juego, a la necesidad de jugar a partir de la pelota y no del espacio. Tenemos que ser inteligentes y priorizar el resultado, pero agregando buen juego cuando sea posible".
Sí, hubo cambios en el fútbol de su país. "Hay más equipos que intentan jugar bien, y todos con técnicos paraguayos. Es positivo para nuestra idea", comenta Arce, elegido para el puesto tras la renuncia del argentino Ramón Díaz.
De Díaz elogia de su antecesor el haberle devuelto a la selección "el saber sacar resultados", así como también la designación de Víctor Ayala como ejecutor de los balones parados. "Vamos a trabajar mucho sobre eso. Hoy tenemos otra vez buenos lanzadores y cabeceadores en ambas áreas. Es un aliado más sobre el que generaciones anteriores han cimentado clasificaciones mundialistas".
El reestreno de Arce será en septiembre por las eliminatorias para Rusia 2018, donde Paraguay marcha 7° pero a solo un punto de los puestos de clasificación directa o repesca. El poco tiempo de trabajo no le preocupa al Chiqui. "Conozco a los muchachos y ellos nos conocen. Es como seguir algo que iniciamos hace cuatro años".
Primero recibirá a Chile, bicampeón de América, y luego visitará a Uruguay, uno de los líderes. "Son paradas para guapos, siempre nos gustaron partidos así, con muchas cosas en juego".
En pos de la clasificación, avisa Arce, será clave ganar todo en Asunción. "Necesitaremos sacar algún punto afuera, claro, pero tenemos que regenerar es sensación de respeto que siempre impuso el Defensores del Chaco. Es prioritario hacer valer el apoyo de la gente".
Esa gente, ¿le tendrán paciencia tras aquella primera experiencia fallida? "Yo hice borrón y cuenta nueva, y creo que el hincha también. Sabe qué podemos hacer y cómo queremos llevarlo a cabo. Depende de nosotros y los futbolistas reconquistar a los escépticos".