Nancy Tituaña Morales fue la primera voluntaria oficial de la Copa Mundial de la FIFA 2026™ tras perder una pierna en un grave accidente
Esta neoyorquina nacida en Ecuador que jugó al fútbol durante toda su infancia aunque le decían que era “un deporte de varones” ahora está colaborando con el equipo de acreditaciones, luego de que una amiga la alentara a inscribirse en el Programa de Voluntariado de la FIFA
Tras ser elegida la “heroína desconocida” de la FIFA de la sede Nueva York Nueva Jersey, recibió la sorpresa de un videomensaje de Moisés Caicedo y la oportunidad de asistir al encuentro entre Ecuador y Alemania
Para la mayoría de los 50.000 voluntarios de la Copa Mundial de la FIFA 2026™, participar de la organización del espectáculo más importante del planeta Tierra es una oportunidad inolvidable. Sin embargo, para Nancy Tituaña Morales, la primera voluntaria en ser aceptada entre más de un millón de postulantes, esto significa muchísimo más.
La posibilidad de ayudar a la FIFA a organizar el torneo para millones de aficionados de todo Canadá, México y Estados Unidos y para miles de millones de aficionados de todo el mundo es el punto culminante de un recorrido que la llevó de la tragedia y el dolor a la felicidad y la esperanza, y que le exigió mucha determinación.
Tituaña nació en Ecuador y se crio jugando al fútbol; desde muy temprana edad se enamoró de este deporte. El fútbol la ayudó a forjar un lazo fuerte con su padre, quien ya falleció y la llevaba al estadio a mirar a los clubes locales LDU Quito y Deportivo Cuenca, y a la selección nacional de Ecuador.
“Yo iba a los estadios a mirar a los equipos, los equipos de mi país, el equipo de mi papá”, señala. “Recuerdo cuando Ecuador clasificó a la Copa Mundial de la FIFA por primera vez. Fue en 2001. Una locura. Lo disfruté con mi padre”.
Tituaña estudió enfermería en Ecuador y luego se mudó a Estados Unidos, donde tuvo que volver a comenzar “desde cero”. Durante la pandemia de COVID-19, se inscribió como voluntaria en un programa alimenticio comunitario y acabó fundando con unos amigos una organización sin fines de lucro: Brigada de Esperanza NYC. La organización hoy ayuda a cientos de familias de toda la ciudad de Nueva York cada semana.
El 24 de junio de 2020, mientras entregaba alimentos a una familia enferma de COVID-19 en Queens, Nueva York, la vida de Morales cambió para siempre.
“Recuerdo que abrí el baúl de mi vehículo estacionado y alguien (muy ebrio) me chocó”, relata. “Quedé atrapada entre los dos automóviles. Después de eso no recuerdo nada.
“Solo me acuerdo de despertar a los 50 días. Lo único que podía mover eran los ojos. Estaba conectada a muchas máquinas. No podía mover ninguna parte del cuerpo. Recuerdo que de a poco me fueron desconectando las máquinas. Recién a los cinco días de despertarme, unos 19 o 20 días después del accidente, pude emitir palabra. Fueron días muy difíciles por el dolor. El dolor era indescriptible.
“A los 30 días, me pusieron en coma otra vez por una semana. Cuando volví a despertar, el médico me dijo: ‘Debes elegir entre tu pierna o tu vida’. ‘Elijo la vida’, respondí. Me amputaron la pierna y me costó mucho soportar el dolor. No me podía mover por el dolor. Perdí la pierna izquierda. Entonces pensé: ‘la pierna es muy importante, pero te agradezco, Dios, por esta nueva oportunidad’”.
Le gusta bromear con que la prótesis la convirtió en una “mujer biónica”, pero el proceso de recuperación fue largo. Estuvo un año internada y luego le llevó meses volver a aprender a moverse, primero en silla de ruedas, luego con muletas y ahora con bastón. Sin embargo, se ha planteado metas mayores.
“Creo que en el futuro voy a volver a jugar al fútbol”, afirma. “Quiero jugar. Extraño jugar”.
Ella tiene la esperanza de caminar sin ayuda el próximo año y conserva la ilusión de largo plazo de correr la maratón de Nueva York algún día. La recuperación fue difícil, en lo físico y en lo emocional, y hubo un período en el cual pensar en el fútbol solo la hacía sufrir.
“Tras el accidente, no podía mirar un balón sin largarme a llorar”, confiesa. “Pensaba que esa parte de mi vida ya no volvería”.
A pesar del accidente, Nancy nunca abandonó sus tareas de voluntariado. Siguió colaborando con Brigada de Esperanza y también ayuda en el centro inmigratorio local, a la vez que estudia derecho penal en la universidad, un cambio de dirección de vida por el que optó tras decidir dedicarse a ayudar a otros en lugar de dedicarse a los negocios. Fue una amiga íntima, Carol, también voluntaria de la FIFA, quien la alentó primero a postularse para el programa de la Copa Mundial de la FIFA 2026. “Le respondí: ‘De acuerdo, no hace falta que me lo pidas dos veces’”, relata Tituaña.
El proceso de integración en el equipo de voluntarios de la Copa Mundial de la FIFA 2026 acabó reconciliándola con el deporte. En una prueba para el equipo de voluntarios, le dieron un balón oficial Trionda, lo cual la hizo llorar.
“Por primera vez en muchos años, volvía a tener un balón de fútbol. Fue un momento increíble, de alegría, nostalgia y gratitud. Me recordó que los sueños pueden quedar en pausa, pero en realidad nunca desaparecen”, señala.
Las pruebas para el equipo de voluntarios fueron el comienzo del proceso, y luego Nancy fue confirmada como el primer voluntario oficial de la Copa Mundial de la FIFA 2026. Más de un millón de personas se inscribieron en el programa. Tituaña piensa que fue elegida porque el destino así lo quiso.
La FIFA se guardaba una sorpresa más: en una entrevista posterior que justo coincidía con su cumpleaños, Tituaña fue seleccionada oficialmente como la heroína desconocida de la FIFA de la sede Nueva York Nueva Jersey. Estaba tan nerviosa porque ese día la iban a filmar y porque luego tenía un turno de voluntariado que ni se acordó de que era su cumpleaños hasta que de pronto le trajeron un pastel y una réplica de la copa.
Para su asombro, además recibió un videomensaje de su futbolista preferido, el mediocampista ecuatoriano Moisés Caicedo, donde le daba la bienvenida al torneo y la invitaba al partido del Grupo E entre Ecuador y Alemania.
A dicho encuentro disputado en el estadio de Nueva York Nueva Jersey, la acompañaron una amiga íntima que también es voluntaria de la FIFA y un sobrino que se había graduado ese mismo día. Para colmo, Ecuador se impuso por 2 a 1 y clasificó a los dieciseisavos de final.
Ya finalizado el encuentro, aún quedaba una sorpresa más para Nancy. La hicieron bajar al campo de juego, donde vio a los jugadores marcharse por el túnel y luego pudo conocer a tres de ellos fuera de los vestidores. Caicedo estuvo conversando un rato con ella y le firmó la prótesis. El autógrafo ahora es un recuerdo imborrable de todo un recorrido que llevó a Tituaña de estar en coma en un hospital de Queens a ser el primer voluntario de la Copa Mundial de la FIFA 2026.
Este torneo ha llevado alegría y emoción a millones de aficionados apasionados de todo el mundo, pero para Tituaña esta Copa Mundial de la FIFA 2026 representa algo más significativo.
“La Copa Mundial de la FIFA™ para mí es todo”, confiesa. “Lo hice todo con la FIFA. Esto me representa, todo”.
Si bien todos los voluntarios merecen nuestro reconocimiento y serán homenajeados a lo largo de todo el torneo, algunos tienen historias verdaderamente extraordinarias. La FIFA lanzó la iniciativa Unsung Heroes de la Copa Mundial de la FIFA 2026 para reconocer la valentía, la entrega y la determinación de quienes han superado las expectativas e inspiran a todos a su alrededor. Ellos son los grandes héroes desconocidos del torneo.