La iniciativa fue diseñada por la FIFA para dar conocimiento integral de las mujeres deportistas y optimizar su salud y rendimiento
El proyecto convierte la investigación en módulos educativos que permiten compartir la información y convertirla en ideas prácticas
Harvey analiza el impacto que puede tener en todo el ecosistema del fútbol femenino en el corto, mediano y largo plazo
Dotar de recursos para desarrollar, formar y preparar a las mujeres como mujeres. Este es el centro nodal del Proyecto de Salud Femenina de la FIFA, la iniciativa diseñada por la FIFA para brindar un conocimiento integral de las mujeres deportistas, sus necesidades individuales, su entorno y el apoyo personalizado que necesitan para optimizar su salud y su rendimiento.
El proyecto marca un antes y un después en el ecosistema del fútbol femenino, porque apunta a transformar la investigación en módulos educativos que permitan tanto compartir la información con todas las partes interesadas como convertirla en ideas prácticas. Esos módulos constituyen un programa de aprendizaje en línea destinado a profundizar el cuidado de las jugadoras, que está disponible en el Centro Técnico de la FIFA y consta de cuatro niveles.
Laura Harvey, la entrenadora con más partidos ganados en la historia de la Liga Nacional Femenina de Fútbol de los Estados Unidos (NWSL, según sus siglas en inglés), fue una de las protagonistas consultadas por la FIFA con respecto a esta iniciativa.
“La forma en que se gestiona el deporte femenino, la investigación, los datos científicos, los modelos de periodización, y cómo gestionamos, tratamos y mejoramos a las jugadoras, siempre se ha basado en lo que ha ocurrido en el deporte masculino, para luego preguntarnos cómo podemos adaptarlo al deporte femenino”, dice Harvey, de 46 años, actual entrenadora del Seattle Reign FC.
Su afirmación coincide con una estadística que marca que apenas alrededor del 6 % de la investigación en ciencias del deporte y el ejercicio se centra exclusivamente en las mujeres, y que la aplicación de los nuevos conocimientos científicos a la práctica puede llevar hasta diez años.
“Profundizar en la salud de la mujer, en su cuerpo, en cómo cada género es diferente, permite con el tiempo elevar el nivel del deporte femenino. Que podamos proporcionar a las jugadoras mejores recursos, adaptados a ellas, en los que quizá nunca habíamos pensado antes, es realmente importante”, agrega la entrenadora inglesa nacionalizada norteamericana.
¿Por qué esta iniciativa es distinta a otras? “En primer lugar, que el organismo rector del fútbol mundial respalde y anime a la gente a hablar sobre estos temas le da legitimidad... El hecho de que la FIFA esté dispuesta a invertir dinero, recursos y tiempo, hace que la gente se ilusione con la posibilidad de que realmente se produzca un cambio significativo”, explica Harvey.
“También contribuye a eso que la FIFA haya atraído a muchas de las mejores personas que he visto trabajando en el juego, involucrándose en plantear las preguntas adecuadas y tratar de encontrar las respuestas correctas”, continúa la entrenadora.
El Proyecto de Salud Femenina de la FIFA pone sobre el tapete temas relevantes del género como la psicología femenina, los años reproductivos de las mujeres, su ciclo menstrual, el embarazo y el postparto, la menopausia, la salud pélvica y mamaria, cómo reducir el riesgo de las lesiones, la nutrición y el sueño, entre otros.
“Nací en los ‘80, crecí en los ‘90 y a principios de los 2000, cuando tenía veintipocos años, en esa etapa en la que estaba pasando de ser jugadora a entrenadora, había temas de los que nadie quería hablar. Ocurrían cosas de las que se bromeaba, ya sabes, sobre cómo te sientes cuando tienes el ciclo menstrual, pero era más bien una conversación jovial, no una charla profunda en la que se intenta encontrar soluciones”, cuenta Harvey, multicampeona al frente del Arsenal FC inglés entre 2009 y 2012.
La entrenadora profundiza. “Lo que ha sido frustrante es que se han realizado estudios, por ejemplo, sobre las lesiones del ligamento cruzado anterior en las mujeres –NdeR: las deportistas tienen entre tres y seis veces más probabilidades de sufrir esta lesión que los hombres-, o sobre cómo el realizar actividad de contacto durante el ciclo menstrual supone mayor riesgo de lesiones, pero, ¿cuánta de esa información se ha asimilado? ¿Cuánta se ha convertido en medidas prácticas que influyan en las jugadoras?”.
Harvey, que vio truncada su carrera como futbolista a los 22 años justamente por una rotura de ligamento cruzado, encuadra su respuesta. “Dado que esta investigación cuenta con el respaldo de la FIFA, espero que llegue a las personas que deciden invertir dinero en estas cuestiones para ayudar a las jugadoras a largo plazo. Si eso ocurre, habrá adaptaciones, por ejemplo, en cómo abordar los entrenamientos con relación a múltiples factores, siendo el ciclo menstrual apenas uno de ellos. Solo así se reducirá el riesgo de lesiones y sus carreras serán más duraderas”.
Eso también aplica a las entrenadoras, resalta Harvey, que lleva casi 25 años ejerciendo la profesión. “A mí me contratan para hacer un trabajo. Mi contrato no estipula, por escrito, que pueda tomarme un día libre si, como ahora, estoy pasando por la menopausia y sus síntomas. Mi trabajo no está pensado para que pueda bajar el ritmo y ocuparme. Entonces,como entrenadora, podría estar muy dispuesta a gestionar todo de cierta manera, pero también tengo una responsabilidad ante mis superiores. Si ellos no lo aceptan, no importa lo que yo piense”.
A partir de esa premisa, Harvey estima que, a corto plazo, el mayor impacto del Proyecto de Salud Femenina de la FIFA “recaerá en cómo periodizaremos nuestro entrenamiento a lo largo del año, del mes, de la semana y del día… Si la investigación muestra cómo debemos abordar estos temas y otros como la nutrición, el sueño y todas esas pequeñas cosas dentro y fuera del campo, tendrá un enorme impacto en lo que hacemos”.
Con respecto al mediano y largo plazo, Harvey es sumamente optimista. “Si echamos la vista atrás a lo que ha ocurrido en el deporte a lo largo de la historia y, de nuevo, el 94 % de ello se ha basado en el fútbol masculino, si abordamos este proyecto con una mentalidad abierta, las posibilidades de lo que supone son infinitas”, afirma sin dudar.
“Hace diez, doce años, el panorama era completamente diferente en el fútbol femenino… Hemos derribado barreras, roto récords de asistencia, de participación, de ingresos… Y eso sin contar con esta investigación. Si logramos convertir aquel 6 % en un 60 % o un 70 %, podríamos hablar de un cambio en las reglas del juego”, avisa Harvey.
“Con solo dedicar tiempo a esto, estar dispuestos a invertir, tener el compromiso de los clubes, las federaciones, las confederaciones y la FIFA, se obtendrán resultados significativos a todos los niveles. Al final, habrá más gente en los partidos, más patrocinios, mayores ingresos, marcas más fuertes… El impacto es global. Estoy muy ilusionada con lo que nos depara el futuro”.