Hace 16 años desde la última vez que Kazajstán disputó una Copa Mundial de Fútsal de la FIFA. Pero lo cierto es que, viendo sus actuaciones en Colombia, no se les nota nada esa falta de rodaje mundialista. ¿Intimidada? ¿Deslavazada? Ni una pizca.
Los kazajos ya demostraron su fuerza y templanza este año, cuando se subieron al podio en su debut en un Campeonato de Europa de Fútbol Sala… ¿Impresionante, no? Pero estos logros no se dieron por sorpresa, ni de la noche a la mañana.
Tras perder por la mínima (0-1) su primer encuentro en Colombia contra Argentina, en un partido en el que hicieron sudar tinta a una selección que disputa el certamen por octava vez, los kazajos inauguraron sus casilleros de puntos y goles con un triunfo por 3-1 sobre Costa Rica.
El cierre Leo no ocultaba su alegría en su charla con FIFA.com tras haber sido uno de los goleadores, con un astuto taconazo inmediatamente después del descanso. “Es genial haber logrado un gol tan bonito en un Mundial”, resalta. “Y el que ese tanto haya contribuido, además, a nuestra primera victoria de siempre en el campeonato, deja una sensación todavía mejor. No podría estar más feliz”.
No resulta muy difícil hallar la clave de la fluidez del equipo. Si echas un vistazo a la lista de la plantilla de Kazajstán, probablemente lo entenderás todo, pues hay dos palabras que se repiten hasta siete veces: Kairat Almaty. Es más, serían ocho porque Leo recién acaba de ser cedido al Sporting de Lisboa. E incluso habría un noveno caso –y de hecho, el más importante–, ya que el seleccionador de Kazajstán, Ricardo Sobral, también es el entrenador de dicho club.
“Eso ha marcado claramente la diferencia, pues más de la mitad de la plantilla jugamos allí, y eso significa que hemos podido perfeccionar de veras algunos aspectos importantes de nuestro juego”, explica Leo, nacido en Brasil. “Pasamos dos meses centrándonos únicamente en prepararnos para acudir a Colombia”.
Y fruto de esa dedicación, la victoria y el gol. Tras zafarse de su marcador en el área costarricense, Leo pudo conectar su habilidoso remate tras recibir un pase aparentemente sencillo de Douglas –uno de sus compatriotas que militan en el Kairat–.
“Hemos podido esforzarnos en progresar muchísimo más gracias a esa conexión”, confirma Leo. “Eso nos ha permitido mejorar en todas las zonas del campo; desde las acciones a balón parado hasta defender; porque lo que hacemos con Kazajstán, también lo hemos estado haciendo con el Almaty. Así, hemos podido crecer cada vez más como equipo con el paso del tiempo”.
Pero esa unidad indisoluble no se ha dado en dos meses. El jugador de 29 años llegó a Almaty desde Santa Catarina, el estado brasileño donde nació, allá por 2009. “Cuando me incorporé al equipo, todavía éramos unos verdaderos desconocidos, pero con el tiempo hemos conseguido crecer, construir y mejorar, y yo personalmente también; lo cual nos permitió ir escalando y acabar ganando dos Copas de Fútbol Sala de la UEFA”, detalla.
Tras haber luchado para adaptarse al frío (“Llegan a alcanzarse los 30 grados bajo cero allí, ¡y nunca había visto la nieve antes!”, confiesa), al idioma y, lo más duro de todo, los 15.000 kilómetros lejos de su familia (“No puedes sustituir a tu familia; sólo puedo verla una vez al año y me resulta muy duro”, añade), Leo ha vuelto a Sudamérica para defender los colores de Kazajstán.
Y quiere más que un gol y una victoria. Pero sabe que tendrá un duro escollo por delante: el mismo que les dejó fuera de la final del Campeonato de Europa. “Vamos a darlo todo y, tras haber ganado a Costa Rica, probablemente nos enfrentemos a España. Pero aun así, vamos a intentar esforzarnos al máximo. Y aunque perdamos, vamos a hacer todo lo que podamos para dejar muy alto el nombre de Kazajstán”, concluye.