Los hinchas son los encargados de generar un buen ambiente en el estadio. Hasta tal punto que, en ocasiones, se dice aquello de que la afición es el jugador número doce. Sin embargo, también puede darse el caso contrario, es decir, que el ambiente cohíba a un equipo en lugar de estimularlo.
El lunes pasado, más de 4.500 espectadores se dieron cita en el National Football Stadium de Puerto Moresby para presenciar el partido entre México y la República de Corea, correspondiente a la fase de grupos de la Copa Mundial Femenina Sub-20 de la FIFA. En los prolegómenos del partido se repartieron multitud de banderitas con la bandera surcoreana y se desplegó una gran pancarta en la grada. Los aplausos y los gritos de ánimo no cesaron durante los 90 minutos, pero la joven selección asiática se vio sobrepasada por semejante escenario, como reconoce la capitana Hyeji Hong en su entrevista con FIFA.com. "No estamos acostumbradas a esto, porque en nuestro país viene muy poca gente a vernos, y nos dificultó la comunicación en la cancha. En consecuencia, estuvimos un poco inseguras y no pudimos jugar como esperábamos".
De hecho, el cuadro surcoreano no tiró entre los tres palos en todo el partido, y se vio superado una y otra vez por las mexicanas, que acabaron ganando 2-0. "Lógicamente, fue una gran decepción, y nos dijeron que parecíamos muy nerviosas. En el campo no tuvimos esa sensación, pero está claro que debemos mejorar contra Venezuela. Hay muchas futbolistas en esta selección que nunca habían participado en un torneo de esta importancia ni habían sentido tanta presión. Pero tenemos que resistir y demostrar que estamos preparadas".
En plano ascendenteUna consigna que deberá aplicarse la propia Hong, quien tampoco fue capaz de desplegar todo su potencial contra México, algo poco habitual en ella. Además, confiesa que no es fácil ejercer de capitana. "No pude liderar al equipo todo lo bien que me habría gustado. Después de recibir el primer gol no supe enderezar el rumbo como tocaba", reconoce la defensora haciendo autocrítica.
Así las cosas, la República de Corea está obligada a sumar los tres puntos contra Venezuela, debutante en una Copa Mundial Femenina Sub-20 de la FIFA, aunque no será tarea fácil. No en vano, las sudamericanas plantaron cara a Alemania, vigente campeona de la categoría, durante buena parte del encuentro, y sus jugadoras, muy escurridizas, practican un fútbol similar al de México. "Ahora ya sabemos lo que nos espera, por eso nos prepararemos a conciencia. Aprenderemos de nuestros errores", reconoce Hong, que ya ha jugado cuatro partidos con la selección absoluta de su país. "La diferencia con la absoluta es la experiencia. Allí, todas habrían sabido cómo lidiar con situaciones como las que vivimos contra México. Pero son precisamente estas situaciones las que nos permiten crecer como equipo".
Hong formó parte hace dos años del entramado surcoreano que alcanzó los cuartos de final en la Copa Mundial Femenina Sub-20 de la FIFA Canadá 2014. "Pero allí solamente jugué cinco minutos en total, por eso considero este Mundial como el primero de verdad". En aquella edición, las asiáticas tampoco ganaron en su estreno (empataron 1-1 contra Inglaterra), pero fueron segundas de grupo gracias a su victoria por 2-1 sobre México en la última jornada de la liguilla, después de haber caído 1-2 a manos de Nigeria, posterior finalista del certamen. En cuartos de final, Francia las eliminó en penales (4-3).
Hong y sus compañeras también han viajado a Papúa Nueva Guinea con el objetivo de meterse en cuartos, si bien "esta derrota ha sido un paso atrás. Pero todavía nos quedan dos partidos por delante y mantenemos vivas nuestras esperanzas. El torneo no ha acabado todavía", concluye.