Son muy pocos los futbolistas que han participado de dos Torneos Olímpicos de Fútbol y muchos menos los que han conseguido dos medallas. El argentino Roberto Fabián Ayala es uno de esos privilegiados: se colgó una presea de plata, en Atlanta 1996, y tuvo la revancha al ganar la dorada, en Atenas 2004.
Por eso, el Ratón sabe bien qué significa para un jugador profesional poder vivir la experiencia olímpica. "Para los futbolistas, el sueño y el objetivo es poder jugar un Mundial. Pero el Torneo Olímpico es muy diferente a cualquier competencia que a un jugador le toca disputar, sobre todo por lo increíble de compartir la Villa con los demás atletas", cuenta a FIFA.com un emblema de la Albiceleste durante casi 15 años.
"Recién me di cuenta en los segundos Juegos Olímpicos lo que significa el espíritu del deportista. En Atlanta fue como un campeonato más, porque estuvimos en otra ciudad, separados. Pero en el 2004 estuvimos en la Villa Olímpica y pude vivir el espíritu amateur que reina en ese lugar. Si le preguntás a cualquier deportista del mundo, de cualquier disciplina, lo mejor que le puede pasar es estar ahí", cuenta el exzaguero de River Plate, Nápoles, Milan, Valencia y Zaragoza, entre otros equipos.
Si le preguntás a cualquier deportista del mundo, de cualquier disciplina, lo mejor que le puede pasar es estar ahí.
Ayala quedó sorprendido y gratificado por convivir con los deportistas para quienes unos Juegos Olímpicos son el acontecimiento máximo: "Recuerdo que en 1996, un garrochista paraguayo nos contaba que él se preparaba para poder pelear por una medalla en los siguientes Juegos Olímpicos. Imagínate cómo proyectan esos atletas. Años después nos dimos cuenta del valor que tiene cualquiera de las tres medallas. Por supuesto que a todo el mundo le gusta la dorada, pero preguntale a esos atletas lo que darían por llegar a una de bronce".
Tristezas, alegrías y anécdotasEn la final de 1996, Argentina cayó en la final por 3-2 ante Nigeria. "Perdimos en el último minuto tirando un fuera de juego muy criticado. Y ojo, esa jugada la teníamos preparada para momentos importantes y ese era el ideal", recuerda. "Pero un compañero quedó habilitando, tomamos el riesgo y pasó lo peor. De todos modos, esa generación de Nigeria fue la mejor de la historia, no perdimos contra cualquiera. En ese momento lo vivimos como una frustración, pero con el tiempo nos dimos cuenta que la medalla y la experiencia fue muy valiosa".
El desquite llegó de la mejor manera, porque en Atenas 2004, Argentina desplegó su mejor actuación de la historia. Ganó sus seis partidos, anotó 17 goles, no recibió ninguno, tuvo al goleador del certamen, Carlos Tevez, y hasta se quedó con el trofeo Fair Play.
"Veníamos de un golpe muy duro, de perder la final de la Copa América. Y a esa selección no le metieron goles, jugó muy buen fútbol. Para mí fue un desahogo. Recuerdo el llanto del final del partido, arrodillado, abrazándome con Javier Mascherano. Fue mi título más importante con la selección", afirma quien fuera el capitán en el torneo jugado en Grecia.
De sus vivencias en la Villa Olímpica de Atenas, además de compartir "mates y charlas con los chicos del vóleibol y del hockey de Argentina", Fabián, tal como lo llaman sus allegados, rememora una de las anécdotas más divertidas. "En el 2004, en un almuerzo nos cruzamos con la selección de básquet de China y mi compañero Lucho González me dijo que le pidiera una foto a Jao Ming. Era tan alto... él estaba sentado y yo parado y llegaba a mi altura. Me acerqué, le pedí por favor y ¡me dijo que no!. Nos reíamos porque nos hizo pasar una vergüenza terrible. Y me di cuenta lo feo que es que te nieguen un autógrafo o una foto, así que a partir de ahí, jamás me negué a hacerlo".
Aspirante a una medalla La actual selección olímpica de Argentina, dirigida por Julio Olarticoechea, campeón en la Copa Mundial de la FIFA México 1986, ya está en la Villa de Río. En esta cita, peleará en el Grupo D con Portugal, Argelia y Honduras. Su debut será el 4 de agosto ante Portugal en el estadio Olímpico.
Ayala ve a la Albiceleste como una de las candidatas al podio. "Pese a las dificultades que tuvo el entrenador para armar el equipo, con algunos lesionados y otros chicos que no pudieron ir, si uno repasa jugador por jugador, hay una potencialidad enorme".
"Hay posibilidades reales de estar entre los aspirantes a las medallas. Argentina tiene muy buena calidad y tiene un técnico que es muy claro, que baja un mensaje muy directo. Me parece que los jugadores están con muchas ganas porque saben que pueden quedar en la historia grande del fútbol argentino", afirma el exjugador de 43 años.
Y si alguien sabe de quedar en la historia es, precisamente, Ayala, el tercer jugador que más veces vistió la camiseta celeste y blanca (115) y el que más ocasiones llevó la cinta de capitán en el equipo nacional (63).