Campaña «Sospechar y proteger»: preguntas habituales sobre las conmociones cerebrales
Preguntas frecuentes
La conmoción cerebral se define como un traumatismo craneoencefálico provocado por un golpe directo en la cabeza, el cuello o el cuerpo, a consecuencia del cual se transmite una fuerza impulsiva al cerebro. Las señales y los síntomas pueden manifestarse al instante o evolucionar a lo largo de periodos que van desde minutos hasta días. Además, pueden tardar hasta 72 horas en aparecer. Los síntomas suelen desaparecer en cuestión de días, aunque pueden prolongarse en el tiempo.
Las conmociones cerebrales pueden tener consecuencias muy dispares, desde síntomas no perceptibles hasta un deterioro funcional transitorio o lesiones que pongan en peligro la vida del paciente.
Conocer los síntomas puede resultar de gran utilidad a todas las personas. Asimismo, es fundamental que los médicos de los equipos sepan diagnosticar una conmoción cerebral y determinar su gravedad lo antes posible, ya sea dentro o fuera del terreno de juego.
Las conmociones cerebrales son el resultado de un choque o golpe en la cabeza, o bien de las fuerzas que se transmiten a esta (por ejemplo, al recibir un golpe en el cuerpo, el cuello o los hombros).
Los jugadores suelen notificar los siguientes síntomas:
Dolor de cabeza o presión intracraneal
Visión distorsionada, borrosa o doble
Náuseas o vómitos
Insomnio
Problemas de equilibrio o mareos
Sensibilidad a la luz o al ruido
Problemas de memoria
Somnolencia, confusión o falta de concentración
Cualquiera de estos síntomas podría ser indicio de una conmoción cerebral. Además, cabe recordar que los síntomas pueden tardar hasta 72 horas en aparecer.
Si se observa cualquiera de las siguientes señales, o bien el jugador se queja después de un impacto en la cabeza o el cuerpo, se le retirará de inmediato del campo, se le someterá al examen de un profesional médico debidamente cualificado y se le llevará a un centro sanitario o servicio de urgencias adecuado.
Dolor o sensibilidad en el cuello
Convulsiones o espasmos
Alteración visual (visión borrosa o doble)
Pérdida del conocimiento
Confusión o deterioro psicológico (disminución de la capacidad de reacción o somnolencia)
Debilidad, entumecimiento o cosquilleo en los brazos y piernas
Cefalea intensa o en aumento
Vómitos
Amnesia
Cambios de conducta o humor
Confusión o irritabilidad
Sí, los síntomas pueden tardar hasta 72 horas en aparecer tras el incidente y variar o agravarse en cuestión de días e incluso semanas.
Priorice en todo momento la salud del jugador. Retírelo del campo de inmediato y compruebe si presenta las señales o los síntomas habituales. Si hay un médico presente, apártese y deje que tome las riendas de la situación. A continuación, asegúrese de que se realice un examen médico lo antes posible.
Aunque resulta útil que todo el mundo conozca las señales, el diagnóstico formal de una conmoción cerebral debe correr a cargo exclusivamente de profesionales sanitarios cualificados para evaluar a pacientes con lesiones en la cabeza. Estos profesionales médicos sabrán descartar lesiones cerebrales graves que precisen neurocirugía o una gammagrafía cerebral.
El reposo relativo es fundamental para tratar las conmociones, ya que permite que el cerebro descanse tras una actividad extenuante y que sigan en marcha algunas operaciones rutinarias. Durante los tres primeros días, se deben reducir todas aquellas actividades que requieran concentración, como estudiar, leer, ver la televisión o jugar a videojuegos. No obstante, estas actividades se evitarán por completo en caso de que se agudicen los síntomas. No se debe conducir durante las primeras 72 horas. Se evitará el consumo de bebidas alcohólicas hasta que desaparezcan todos los síntomas. La calidad del sueño es esencial y la meditación también puede ayudar. Es fundamental mantener un reposo relativo y retomar de forma gradual las tareas que requieran pensar, aunque acostarse en una habitación a oscuras durante periodos prolongados puede no servir para nada.
Algunos síntomas pueden mantenerse durante semanas tras el diagnóstico de una conmoción cerebral (p. ej., cansancio, falta de concentración, mareos, náuseas, dificultad para fijar la vista o irritabilidad). Cabe consultar el «Protocolo de la FIFA para el fútbol base: conmociones cerebrales» a fin de regresar a la práctica del fútbol de manera segura.
No existen plazos fijos para la cura de una lesión cerebral. Es preciso tratar cada lesión por separado y prestar la debida atención a todos los síntomas y señales. La mayoría de los síntomas de una conmoción cerebral se resuelven al cabo de cuatro semanas, pero algunos pueden tardar más tiempo. Los síntomas que duran más de un mes se consideran «persistentes». En estos casos, debe contemplarse la derivación a facultativos especializados en el tratamiento de conmociones cerebrales.
El plazo de recuperación varía de una persona a otra. Por ese motivo, es importante regresar a la práctica deportiva de manera paulatina, a fin de minimizar el riesgo de ralentizar la recuperación o de sufrir nuevas lesiones cerebrales o problemas de mayor duración. Los niños y adolescentes pueden tardar más en recuperarse que los adultos.
La mayoría de los síntomas de una conmoción cerebral se resuelven al cabo de cuatro semanas, pero algunos pueden tardar más tiempo. Si los síntomas continúan durante más de cuatro semanas, los jugadores deberán someterse a un nuevo examen a cargo de un profesional sanitario cualificado. Los síntomas que duran más de un mes se consideran «persistentes». En estos casos, debe contemplarse la derivación a facultativos especializados en el tratamiento de conmociones cerebrales.
El regreso al terreno de juego con síntomas de una conmoción cerebral puede agravarlos, ralentizar considerablemente la recuperación y, si se produce otra lesión en la cabeza, provocar lesiones más graves y, en casos excepcionales, la muerte (lo que se conoce como «síndrome del segundo impacto»). Por este motivo, es muy importante que se retire de inmediato a cualquier persona con una posible conmoción cerebral de cualquier actividad de riesgo.