El espíritu de equipo canadiense da fuerzas a Lang
Agotadas y decepcionadas, pero lejos de estar abatidas, las jugadoras de Canadá vislumbran un futuro incierto en China 2007, tras abandonar el Estadio Dragón de Hangzhou con una pesada derrota (2-1).
Con todo, pese a que los resultados del miércoles en el Grupo C dejaron a Noruega y Australia con una clara ventaja al frente del cuarteto, Kara Lang cree que el optimismo constante que comparte con sus compañeras de selección está basado en sólidos fundamentos.
Desde luego, aunque tiene solamente 20 años, Lang no es ninguna jovencita ingenua. La potente delantera viene siendo fija en la formación de Even Pellerud desde que hizo su debut internacional absoluto a la edad récord de 15 años. Y también habla desde la experiencia en la gran competición, tras haber disputado los seis encuentros de las Canucks en Estados Unidos 2003. De hecho, su recuerdo de todo aquello que catapultó a la selección de Pellerud hasta las semifinales hace cuatro años es lo que refuerza su creencia de que la andadura de Canadá todavía puede enderezarse. De este modo, los vínculos casi "familiares" que unen al equipo serían la clave para darle la vuelta a la tortilla.
"Seguimos siendo positivas porque esta Copa Mundial no se ha acabado para nosotras, ni mucho menos", declaró a FIFA.com. "Todavía tenemos muchísimo por lo que jugar. Nuestro objetivo al llegar aquí era clasificarnos, y eso no ha cambiado".
"Personalmente, sólo estar aquí es ya un honor; estoy encantada. Pase lo que pase, siempre es un privilegio formar parte de este equipo. Este grupo de chicas que tenemos aquí es realmente como una familia para mí. Estoy muy contenta de poder vivir un campeonato como éste junto a ellas", prosiguió Lang.
"Llevamos conviviendo como equipo desde enero, e incluso antes en algunos casos, por lo que nos hemos vuelto una piña increíblemente compacta como grupo. Esperemos que ese espíritu pueda ser lo que dé un giro a nuestra situación actual en los próximos dos encuentros. En años anteriores, creo que ese compañerismo tal vez nos haya faltado en ocasiones, pero ahora no podríamos estar más fuertes en ese aspecto. Lo único que deseo es que suponga una ventaja", aventuró.
El cansancio, un motivo de preocupaciónIndudablemente, en el partido quedó patente que, incluso cuando el cansancio se apoderó del equipo y su ventaja al descanso empezó a desmoronarse, las canadienses se mantuvieron unidas en sus vanos intentos postreros por contener a sus vigorosas oponentes noruegas. Que no lo consiguiesen, asegura Lang, desde luego no fue atribuible a que no escatimaran esfuerzos.
"La verdad es que no habríamos podido entregarnos más", aseveró. "Creo que quien viera el partido pudo apreciar que todas las jugadoras de Canadá sobre el césped se dejaron la piel por el equipo, y en el vestuario no se echó la culpa a nadie en absoluto".
"Por quien más lo siento es por nuestras defensas, porque lo hicieron fenomenal. Ojalá no se hubieran visto sometidas a tanta presión; pero es que Noruega, en el segundo tiempo, no dejó de ir una y otra vez a por nosotras. A veces daba la impresión de que no podíamos salir de nuestro propio campo", admitió.
"Al final, las defensas no obtuvieron la recompensa a su esfuerzo, pero creo que nadie puede cuestionar la profesionalidad de este equipo. Ahora las piernas están muy cansadas, eso está claro. El resultado podría haber sido mucho mejor, por supuesto, pero si seguimos trabajando tan duro como lo hicimos ayer, los resultados llegarán", añadió la delantera.
Es cierto que Lang quiso hacer hincapié en los aspectos positivos, pero también reconoció un importante motivo de preocupación: cómo las canadienses, pesadas de piernas, se vinieron abajo en el segundo periodo. Su seleccionador ya expresó anoche su inquietud por los evidentes signos de fatiga en sus jugadoras desde los últimos minutos del primer tiempo, y la delantera convino en que no era la primera vez que el equipo se quedaba fundido tan rápidamente.
"No puedo señalar exactamente qué es lo que salió mal, pero todas éramos conscientes de que tras el descanso se produjo un giro de 180 grados. Ante todo, yo diría que Noruega tuvo gran parte de mérito, pero debería admitir también que hubo un poco de debilidad por nuestra parte; básicamente, no parece que saliéramos tan fuertes en la segunda mitad. Eso es algo que tendremos que revisar y, si es posible, solucionar antes de jugar el sábado contra Ghana", concluyó Lang. Dado que ambas selecciones son conscientes de que una nueva derrota dejaría casi sentenciado su futuro en la Copa Mundial Femenina de la FIFA, difícilmente podría haber más en juego en ese partido.