“Fueron los peores días de mi carrera, en un solo día todo se vino abajo”, explica Quincy Promes refiriéndose al duro momento que vivió en 2008. “Tenía 16 años, y acababan de echarme del Ajax. Pasé dos días llorando sin parar. No sabía qué iba a hacer”.
Ahora, ocho años más tarde, Promes se ha convertido en la estrella del Spartak de Moscú, uno de los mejores jugadores de la primera división rusa e integrante de una rejuvenecida selección neerlandesa que está devolviendo el orgullo a su país. Después de mudarse a Moscú, el joven atacante empezó a realizar grandes progresos y no tardó en ser convocado por la Oranje en uno de los periodos más difíciles de su historia.
Por primera vez desde 1984, Países Bajos no ha estado presente en una Eurocopa. Durante los clasificatorios a la cita francesa celebrada este año, Promes, aún un recién llegado, no tuvo apenas minutos. Ahora, sin embargo, es uno de los puntales del joven grupo llamado a conducir a su país a la Copa Mundial de la FIFA Rusia 2018™.
“Ya hemos pasado página, ahora es el momento de una nueva generación”, cuenta Promes, de 24 años, a FIFA.com. “Hay un plantel nuevo y mucha calidad. En el equipo se respira un buen ambiente. Pero también siento el peso de la responsabilidad: ha llegado el momento de rendir con mi selección al mismo nivel que en el Spartak. Creo que es lo que esperan los hinchas”.
Promes tendrá que demostrar su valía ante rivales del máximo nivel. En el Grupo A de la competición preliminar de la zona europea figuran dos pesos pesados continentales como Francia y Suecia. El conjunto de Danny Blind empató hace poco 1-1 a domicilio frente a los escandinavos.
El extremo del Spartak ocupa actualmente la demarcación de Arjen Robben, convaleciente de una lesión. “No hay nadie que pueda sustituirlo, Robben es Robben”, continúa Promes. “Pero insisto, tenemos mucha calidad en el equipo: Memphis Depay, Luciano Narsingh, Steven Berghuis y yo mismo”.
El predilecto de los hinchas del Spartak En Rusia, Promes ha progresado hasta convertirse en un hombre capaz de iluminar al cuadro neerlandés. En 2014 dijo adiós al FC Twente para fichar por el Spartak de Moscú, y enseguida se convirtió en ídolo de los aficionados del club rojiblanco, que lo han elegido dos años consecutivos mejor jugador de la temporada para los hinchas.
Quincy ha sido segundo máximo goleador en cada una de sus dos campañas completas en el campeonato ruso, con 13 y 18 goles, respectivamente, y todo apunta a que seguirá brillando en su tercer año en Moscú. Esa regularidad hizo que la directiva del club le ofreciese en agosto un nuevo contrato, de cinco años y significativamente mejorado, para retener a toda costa a su gran estrella.
Y es indudable que el neerlandés se siente muy cómodo en el país que albergará la Copa FIFA Confederaciones en 2017 y el Mundial en 2018.
“Hay muchos tópicos sobre Rusia”, dice. “Personas que nunca han visitado el país me preguntan siempre lo mismo: ‘¿Hace frío? ¿Qué edad tiene la gente? ¿Cómo juegan al fútbol si hace tanto frío?’. Yo ya ni me molesto en intentar explicárselo, es inútil. Aunque hable durante horas de lo bonito que es Moscú y diga que puedo pasear al aire libre con una simple camiseta, no me creen. Hasta que vienen y lo ven por sí mismos, todo el mundo piensa que nieva todos los días. Lo único que puedo hacer es invitarlos a pasar una temporada. Todos los que me han visitado quieren volver. Creo que eso ya lo dice todo”.
“Hay que elegir entre ser una estrella en la pista de baile o en la cancha” En Moscú, como en cualquier otra gran ciudad, se puede encontrar todo lo que se desee. En algunos casos eso puede suponer una distracción respecto al fútbol, pero Promes se ha esforzado para que no sea así, y para mantener su motivación intacta.
“Cuando tomé la decisión de venir aquí tenía 22 años, era consciente de que si las cosas no iban bien todavía tendría la oportunidad de corregirlo. Y también me encantan los retos, sé lo que quiero ser. Todo el mundo tiene una opción: ser una estrella en la pista de baile y correr detrás de las chicas en una gran ciudad o esforzarse por ser el mejor jugador dentro de la cancha”.
“Tengo una esposa muy linda y dos hijas. Si empezase a comportarme de forma distinta, correría el riesgo de destruir no sólo mi sueño, sino también mi vida. Ya lo hice una vez, y tuve que empezar de nuevo. Me recuperé, pero no quiero volver a caer”.
“Recuerdo perfectamente cuando los seguidores del Spartak preguntaban: ‘¿Quién es éste? ¿Qué puede hacer? ¿Por qué ha pagado el club 12 millones de euros?’. Ahora tengo la impresión de que se sienten frustrados si paso dos partidos sin marcar. Para mí, eso es un cumplido: significa que he puesto el listón muy alto, me motiva para mejorar todavía más”.
Y probablemente fuese esa misma cualidad la que ayudó al jugador nacido en Amsterdam a recuperarse en 2008, cuando su vida pareció derrumbarse.
“Era un bocazas, siempre decía lo que pensaba, aunque no siempre en el momento oportuno”, recuerda. “También era egoísta dentro del terreno de juego. Estaba convencido de ser mejor futbolista que cualquiera en este planeta por estar en la cantera del Ajax, donde sueñan con ir todos los niños de Holanda. Llegó un punto en el que mi comportamiento molestaba a la gente que había a mi alrededor, y tuvieron que librarse de mí”.
“Cuando eso ocurrió, me di cuenta de que, en realidad, no tenía nada. El autobús del club ya no me recogía delante de casa. Tenía que tomar el tren, pero no tenía dinero, ni ningún sitio en el que comer. Para ser sincero, pasé un par de días llorando. Incluso pensé en dejarlo todo y abandonar el fútbol. Me resultó muy duro. Fue un momento peligroso en mi vida: si uno da un paso en falso, acabará en las calles. Pero tenía muchísimas ganas de jugar al fútbol, y decidí luchar por mi sueño”.
Ahora el sueño se ha hecho realidad, y Promes no está dispuesto a dejar que se le escape. “Estoy muy cerca de llegar a ser un jugador del máximo nivel”, concluye. “Eso es lo que quiero ser. Ya he alcanzado la selección y soy uno de los líderes de mi club. Mi meta es ganar títulos con el Spartak. También sería estupendo viajar a Rusia 2018 con la selección neerlandesa, porque aquí me siento como en casa”.