FIFA
viernes 26 agosto 2016, 09:06

Hutchinson: Forastero en casa y estrella fuera

Estambul respira fútbol por los cuatro costados. El deporte rey es religión en la mayor ciudad de Turquía. Y los estadios, templos. “La afición se entrega con pasión en los partidos”, comenta encantado Atiba Hutchinson a FIFA.com. El canadiense afronta ahora su cuarta temporada en el Besiktas. “Cuando ganamos, la felicidad es total; cuando perdemos, bueno, entonces vemos la otra cara de la moneda: la cara de la desolación”, reconoce.

Hutchinson es testigo de esta pasión semana tras semana desde el mediocampo del Besiktas, donde se ha convertido en una pieza decisiva por sus recuperaciones de balón y por la incansable energía con la que presiona al rival por todo el terreno de juego. Pero en el triunfo de la pasada temporada en la Super Lig turca, los aficionados se superaron a sí mismos.

“He ganado títulos y copas en Dinamarca y en Holanda, pero lo que viví cuando conquistamos la liga la pasada temporada no lo había visto jamás”, explica el cinco veces jugador canadiense del año. “La fiesta duró toda la noche y bastantes noches después. La gente todavía habla de aquello. Había barcos en el Bósforo desde los que se lanzaban fuegos artificiales, y la gente estaba como loca”. Entre risas, en la voz se le adivina algo del acento trinitense de sus ancestros.

Hutchinson no pasa inadvertido en las calles de Estambul. “Todos son de uno de los tres grandes clubes de la ciudad: el Besiktas, el Galatasaray o el Fenerbahçe. Según de qué club sean, te van a adorar o a detestar. Sin embargo, a mí me saludan siempre por la calle, ya sea con el pulgar en alto, con un saludo con la mano o con lo que sea. En esta ciudad, la gente siente pasión por el fútbol, por eso nos reconocen y saben muy bien quiénes somos”. El canadiense estuvo cerca de marcharse al West Ham hace poco, pero las protestas de los hinchas obligaron al presidente del Besiktas a bloquear su traspaso.

Estrella en Estambul, desconocido en casa Cuando le preguntamos si le sucede lo mismo en su Canadá natal, Hutchinson ríe de nuevo. “Nadie me reconoce en Canadá. Nunca”, comenta con buen humor al evocar la relación más contenida que tiene su país con el deporte rey. No puede estar más lejos de esa ebullición de fervor y color que es Estambul, donde las gradas se inundan de bengalas, pancartas y de una algarabía de pasiones desatadas.

Hutchinson lleva más de una década en Europa, con estancias en Suecia y Dinamarca, y en Holanda con el PSV Eindhoven. Es uno de los mejores futbolistas canadienses de todos los tiempos y ha disputado 75 partidos con su selección, pero nada de eso le ha servido para convertirse en una celebridad en Canadá. En el fútbol, la nación no ha conseguido avanzar a la par que su vecino del sur, Estados Unidos, ni ha vuelto a clasificarse para la Copa Mundial de la FIFA™ desde su única participación, en 1986.

Cuando está allí, Hutchinson pasea por la calle sumido en el anonimato. “La cultura futbolística de Canadá y de Turquía son dos polos opuestos. Los turcos aman el fútbol como los canadienses adoran el hockey sobre hielo”.

Los Canucks se hallan ahora mismo en plenos preparativos para los dos partidos de eliminatorias a Rusia 2018 que disputarán en septiembre. Y es una doble apuesta a todo o nada. Los resultados de esos dos encuentros podrían poner fin a sus esperanzas de estar en Rusia, o bien llevarles al Hexagonal final, última ronda del clasificatorio de CONCACAF.

El final de una carrera Por eso mismo, para Hutchinson estos dos partidos podrían ser los últimos en los que defienda la camiseta de su país. A sus 33 años, sigue siendo un gran recuperador de balones, pero ya no posee el dinamismo de aquel 'todocampista' que fue en el pasado. “Se trata de mi última campaña de clasificación para el Mundial”, revela sin aspavientos, rememorando una carrera con las selecciones juveniles y absoluta que abarca casi dos décadas. “Para mí sería lo más grande que pudiéramos regresar al Mundial. Pero primero tenemos que llegar al Hexagonal”.

Asegura que la actual selección canadiense, bajo la batuta del exentrenador del Real Madrid Benito Floro, es “la mejor en la que he jugado”. Pese a todo, el camino al Hexagonal no se presenta fácil. Canadá tendrá que enfrentarse incluso a sus propios traumas. El 2 de septiembre, los canadienses llegarán a San Pedro Sula (Honduras), al mismo estadio en el que, hace cuatro años, recibieron una humillante derrota por 8-1 que los apartó definitivamente de la competición de camino a Brasil 2014. Tras el pitido final, Hutchinson y el resto de sus compañeros abandonaron el terreno de juego vapuleados y heridos.

“No puedo quitarme de la cabeza el recuerdo de aquel partido”, confiesa en voz baja, como contando un terrible secreto. “Tampoco los demás jugadores lo olvidan. Ahora tenemos la oportunidad de enmendar aquel despropósito”.

En estos momentos los canadienses comparten con los catrachos la segunda posición del Grupo A. Por eso, un empate en Honduras y una victoria en casa cuatro días después, en Vancouver contra El Salvador, podrían bastarles para llegar a la última ronda.

Y quién sabe. Si Hutchinson contribuye a la conquista de ese éxito, quizás reciba felicitaciones y saludos por las calles de Canadá, al más puro estilo su amada Estambul.