España vuelve a la Copa Mundial de Beach Soccer
Sus credenciales: campeón del clasificatorio europeo
Su DT afirma: "Tenemos un equipo muy aguerrido y duro"
Fueron dos ediciones de la Copa Mundial de Beach Soccer de la FIFA las que se perdieron. Pero en España las cosas se sintieron como una eternidad. Un equipo acostumbrado a siempre pelear por lo más alto, sin duda la ausencia dolió más.
Pero para Rusia 2021™ volvieron a lo grande: siendo campeones de un clasificatorio europeo que sacaron chispas.
El encargado de guiar a la Roja fue Christian Méndez, quien defendió el arco español en 123 oportunidades antes de su retiro en 2018.
Méndez, con experiencia previa como entrenador al frente del seleccionado sub-21 y de la selección femenina, asumió el cargo de seleccionador absoluto en octubre de 2020, tomando la posta de Joaquín Alonso, de quien fue su ayudante de campo.
Méndez es además policía, y ejerció esa profesión en tiempos de pandemia. FIFA.com habla en exclusiva con él sobre el camino a Moscú.
¿Qué supone para la selección española volver a un Mundial de Beach Soccer después de dos ediciones sin participar?
Una gran satisfacción a nivel del colectivo y a nivel de toda la gente que estaba trabajando por este grupo. Han sido años muy difíciles, tanto deportivamente para los jugadores como para el grupo técnico. Al final es un paso más al frente de todo el trabajo que se lleva realizando hasta la fecha.
Al hacer un repaso del clasificatorio, ¿cuáles son las cualidades de España?
Sacrificio, humildad y trabajar por el compañero. Tenemos un equipo muy aguerrido, muy duro, el cual nunca bajaba los brazos. La unión, la fuerza y ese compañerismo se ha mezclado con un equipo muy agresivo tácticamente, con un rigor táctico muy, muy intenso. Y luego, claro, tenemos esa suerte de que podemos jugar con una gran técnica. Además, no tenemos ninguna dependencia sobre un jugador. En cada partido aparecía un jugador distinto.
En las competiciones de fútbol suele haber partidos que cambian a los equipos, ¿qué partido fue el punto de inflexión para España en el clasificatorio? ¿Fue el partido ante Italia?
Para nosotros fue el partido que perdimos 3-4 con Bielorrusia en la fase de grupos. Ahí nos jugábamos el primer puesto y en principio el que ganaba tenía un rival más asequible. Nunca hay rivales fáciles, pero teníamos a Alemania o a Italia, subcampeón del mundo, cuarta en 2017. Así que prefieres al 38 del ranking, no al número 4.
Y en ese partido fue donde cambió todo, porque a 15 segundos tenemos un penal que no acertamos y en el contragolpe nos hacen el cuarto gol, quedando en segundo lugar del grupo.
Ahí fue donde cambiamos el chip radical de mentalizarnos que teníamos a Italia en el camino. Ante ellos tuvimos un momento muy duro, íbamos 1 – 3 a 4 minutos, nos pusimos 2-3, empatamos a tres, nos quedamos con un jugador menos durante dos minutos… Al final fue un poco épico porque quedando 18 segundos Italia tiene una falta muy cerca del área y no la anotan; pero nosotros respondemos con la anotación del triunfo.
Logramos el objetivo principal que era clasificar al Mundial, luego ya contra Bielorrusia el equipo estuvo rondando muy bien y con mucha seguridad clasificamos a la final. Finalmente, ganamos el campeonato ante una Ucrania que venía de eliminar a Portugal.
También el cuerpo técnico tiene mucho que ver porque son los que hacen que los jugadores sepan qué hacer cuando salen a la cancha…
En las concentraciones a cada jugador, de manera individual, le explico lo que quiero en fase ofensiva y en fase defensiva; si el equipo va ganando o si va perdiendo; si quedan cuatro minutos o tres. Yo juego tres partidos de 12 minutos, no un partido de tres tiempos, y no puedo perder ninguno. Pensamos a corto plazo y rotamos a los jugadores de forma constante.

Hablando del Mundial, ¿cuáles son los rivales por vencer?
El rival más duro que tenemos actualmente es Mozambique. Es una selección muy fuerte que le ha ganado a Egipto y a Marruecos. Tiene jugadores muy rápidos, muy eléctricos y desordenada tácticamente. No es como Rusia y Bielorrusia que sabes cómo neutralizarlos; ellos tienen jugadores físicamente muy potentes.
Luego hay que pensar en Tahití, una selección completamente diferente. Con mucho manejo de balón, llevan dos subcampeonatos del mundo, tiene técnica de top mundiales y jugadores en las mejores ligas de Europa.
Y, para terminar, Emiratos Árabes Unidos. Una selección que mezcla bien la juventud y la veteranía. Tiene gran trabajo técnico – táctico conjugado con lo físico, y mucha experiencia jugando contra selecciones europeas y Mundiales.
Eso sí, los rivales tienen que pensar en nosotros y vernos como una potencia.
¿Qué se necesita para llegar lo más lejos posible?
Nosotros estamos poniendo toda la carne al asador y por parte de la Federación nos están apoyando mucho. Estamos incorporando dispositivos GPS con una plataforma que analizamos a los jugadores de forma individual y luego la palabra suerte. Suerte es saber utilizar efectivamente los recursos que yo tengo a mi alcance para conseguir éxito.
Y ya luego está nuestro gran cuerpo técnico de profesionales combinado con los jugadores súper convencidos. Este grupo puede hacer cosas muy importantes y de hecho ya lo están demostrando al clasificar siendo campeones europeos.

Por último, ¿cómo afronta este primer Mundial como seleccionador?
Yo soy muy sentimental. Ahora mismo ya estoy nervioso. Hay una gran responsabilidad y estamos trabajando mucho tiempo. Pero ese nerviosismo se traduce en ambición, en ilusión, en transmitirle al jugador lo máximo necesario y darle mi mayor confianza. Estoy muy contento y feliz. Esto no lo he logrado yo solo, yo soy solo un enlace más de una cadena de jugadores, cuerpo técnico y Federación.
Hay una diferencia abismal entre ser jugador y seleccionador. Ser jugador es entrenar dos horas y te olvidas de todo. Ser entrenador es estar pendiente de jugadores, cuerpo técnico, de los partidos que has jugado, de los rivales que tienes, de lo que le pasa a un jugador fuera de la concentración.
¿Sabías que...?