Entrevista con Pierluigi Collina, director de la División de Arbitraje de la FIFA
Una vez concluidos los octavos de final, ya se han disputado 96 encuentros de esta Copa Mundial de la FIFA™. ¿Cuál es su valoración general?
Para empezar, hay que decir que ya se han jugado un 50 % más de partidos que en la Copa Mundial de la FIFA Catar 2022, y todavía quedan ocho apasionantes encuentros más.
En líneas generales, estamos contentos. No obstante, teniendo en cuenta que se juegan muchos partidos en un breve periodo de tiempo, es normal que haya imprevistos. En esos casos, estamos dispuestos a esforzarnos aún más para llegar plenamente preparados al siguiente encuentro.
Por supuesto, los debates constructivos en torno a algunas decisiones forman parte del fútbol, pero las acusaciones infundadas no tienen cabida en nuestro deporte. Nadie puede poner en tela de juicio la integridad de los equipos arbitrales de la Copa Mundial de la FIFA. De lo contrario, puede haber reacciones que deriven en amenazas tanto para sus integrantes como para sus familiares, y eso no está bien.
Igualmente, nadie puede afirmar que la División de Arbitraje de la FIFA se vea influenciada por determinadas personas, ni siquiera por el presidente de la FIFA, que siempre ha mostrado su apoyo absoluto al Team One y ha confiado en nuestra independencia. Los equipos arbitrales toman decisiones desde la honestidad y, al igual que los jugadores y técnicos, tratan de hacerlo lo mejor posible.
¿Hay algún aspecto al que estén prestando especial atención?
Por lo general, durante una competición, preferimos no centrarnos en incidentes concretos. No obstante, del mismo modo que hace poco explicamos en qué se iban a fijar los equipos arbitrales cuando los atacantes trataran de impedir que el guardameta rival se moviera y defendiera la portería, también queríamos aclarar otro tema que ha generado cierto debate.
Cada vez que se marca un gol, el VAR revisa la fase de posesión en ataque. Si se observa una falta en la elaboración de la jugada y se considera que ha influido en el gol, el VAR recomendará una revisión en el terreno de juego. No hay ningún límite preestablecido con respecto a la distancia a la portería o el tiempo transcurrido entre el incidente y el gol.
Vimos un ejemplo de esta situación en el Argentina-Egipto, donde el número 19 egipcio, Marwan Attia, pisa claramente al número 6 argentino, Lisandro Martínez.
Una falta es una falta. Independientemente de que parezca «obvia», si el árbitro no la ha visto sobre el terreno de juego, el VAR puede intervenir.
Del mismo modo, si no se observa ninguna falta en una jugada que acaba en gol, el VAR se lo notificará al árbitro. Pisar a un rival es falta. En cambio, si un defensor toca primero el balón y, a continuación, se produce un contacto normal entre los jugadores, no se considera infracción. De nuevo, tuvimos un ejemplo de esta situación en los últimos minutos del mismo partido. Tanto el árbitro como el VAR consideraron que entre el número 10 de Egipto, Mohamed Salah, y el número 9 de Argentina, Julián Álvarez, se produjo un contacto normal en el fútbol.
Por supuesto, algunas decisiones siempre tienen cierto componente subjetivo, pero estamos satisfechos con el modo en que se ha aplicado este principio a lo largo del torneo.