martes 16 agosto 2016, 11:19

Superando miedos en pos de un sueño

En las clases de educación física, Alanoud Ghazi Alzabrey corría más rápido que los chicos. La joven llamó la atención de su profesora, que vio en ella una esperanza de ganar el campeonato escolar de atletismo. La pequeña Alanoud disputó el campeonato, pero no quedó satisfecha. Entonces decidió dar patadas al balón, y enseguida se vio que poseía un talento en bruto que pedía a gritos ser pulido.

Lejos de las miradas de los clubes, a esa chica de 12 años la invitaron a incorporarse al equipo de la Fundación Khoutouat, especializada en el desarrollo del talento en los niños. Así empezó todo.  Y su participación en un campeonato en Suecia fue el inicio del camino hacia un futuro mejor. “Nunca había viajado fuera de Jordania”, nos confiesa Alanoud Alzabrey. “Tenía miedo de alejarme de mi familia y de mi casa. Era la primera vez que tomaba un avión, pero todos esos miedos se disiparon cuando me encontré con mis compañeras. Éramos como una familia. No ganamos el torneo, pero aprendimos mucho durante ese viaje”.

Un impacto muy feliz Unos meses después, a principios de 2013, Alanoud recibió una llamada telefónica de uno de los responsables de la selección jordana sub-14, invitándola a unirse al equipo para disputar la fase de clasificación de la zona asiática. “¡Me quedé impactada! No pensaba que tendría el honor de representar al Reino en el extranjero. Mi carrera de futbolista despegó en ese instante. Recibí el apoyo de mi familia, que me ha ayudado mucho para ir haciéndome un sitio”, destaca.

Tras haber vestido la camiseta de la selección nacional, Alanoud recaló en el club de Ammán, que contaba con un equipo femenino. Sin haber cumplido los 16 años, ganó dos ligas femeninas y un campeonato sub-16, en el que metió 4 goles pese a jugar como defensa. Así fue como llamó la atención del cuerpo técnico de la selección sub-17, que la convocó para participar en los primeros entrenamientos del equipo que defenderá a Jordania en suelo patrio, en el Mundial femenino sub-17 de este año.

“Desde el primer entrenamiento, comprendí que mi vida había cambiado por completo. En Jordania se considera un gran honor la convocatoria con cualquier selección nacional. ¡Así que imagínate si es para disputar un Mundial! Me fijé un reto para ganarme el puesto en el equipo y progresar en el plano técnico. También quería mostrar a la sociedad que las chicas eran capaces de jugar bien al fútbol. Hay que derribar las barreras, y demostrar que las chicas pueden hacer realidad lo imposible”, asevera.

Efectivamente, la vida de Alanoud ha cambiado, pues ha adquirido más confianza en sí misma. Ya no teme subirse a un avión, ni alejarse de su familia y de su país. No en vano, ha viajado a Uzbekistán, Egipto, Portugal, Alemania e Inglaterra, antes de regresar a su país esta semana para afrontar la última etapa de preparación para el Mundial, que comenzará el 30 de septiembre.

Un talento tímido Cuando uno asiste por primera vez a los entrenamientos de la selección jordana, es inevitable sentirse intrigado por una joven tímida de piel muy clara, y preguntarse si acaba de incorporarse al equipo o si es una de las jugadoras secundarias.

Desde el comienzo del entrenamiento, la joven se muestra enérgica. Toca el balón con soltura y ejecuta a la perfección lo que le pide el seleccionador. Sobre el terreno de juego, ataca y defiende. Al final del entrenamiento, Jeeda Al Naber sonríe y responde a nuestras preguntas sin el menor síntoma de fatiga: “Mucha gente piensa que no somos capaces de jugar. Lo que importa en el fútbol es lo que muestras en el terreno de juego. Las chicas hemos demostrado que estábamos a la altura sobre el césped”.

“Me gusta el fútbol desde que soy pequeña”, continúa. “Empecé a jugar con 6 años. En el colegio, participaba en los torneos de niñas. Luego decidí incorporarme al equipo juvenil, pues fui convocada con la selección sub-14. Y ahora estoy en la selección que va a disputar el Mundial sub-17... Este campeonato va a ayudar al fútbol femenino a desarrollarse en Jordania. Para mí, es una gran alegría estar ahí presente”.

Superar el miedo Leen Al Btoush, delantera del equipo, descubrió su talento en la calle, jugando con los chicos: “Cuando era pequeña”, recuerda, “bajaba a la calle para jugar al balón con mis hermanos y otros parientes y allegados. Me encantaba dar patadas al balón. Fui convocada por la Fundación Khoutouat, con la que competí en torneos en el extranjero. Luego me incorporé a la selección sub-14 y disputé el Campeonato de Asia occidental. Esas experiencias fueron enriquecedoras y me permitieron superar mis miedos. El fútbol me ha dado confianza y ha desarrollado mi personalidad”.

“El miedo se ha transformado en algo positivo: busco competir para mostrar mis capacidades”, añade. “Mi familia me apoya mucho. Estamos a punto de representar a nuestro país en la competición más importante para chicas jóvenes”.

El fútbol, efectivamente, ha contribuido al desarrollo de la personalidad de Al Btoush, que ganó el trofeo a la mejor jugadora del campeonato del oeste de Asia en 2013 y 2015, y se erigió en la máxima goleadora del certamen en 2015. Pese a su corta edad, subió a la selección sub-16 y fue nominada el año pasado para el trofeo a la mejor deportista joven que otorga el Comité Olímpico Jordano.