martes 27 septiembre 2016, 21:37

Los consejos de un padre All Black

Obedecer y actuar siguiendo los consejos de los padres no es, ni mucho menos, un impulso natural adolescente. Pero si Michaela Foster es una joven extraordinaria en este sentido es porque su padre también es alguien muy especial.

Ian Foster es el segundo entrenador de los All Blacks, la famosa selección de rugby neozelandesa, sinónimo de éxito en todo el mundo. Por eso, después de lanzar alguna que otra pulla sin maldad a su progenitor, la capitana de las jóvenes Football Ferns admite abiertamente escuchar sus sabias palabras.

"¿Si me ha dado algún consejo? Sí, ¡muchos!", afirma con una sonrisa a FIFA.com. "Escucho todo lo que me dice, porque es obvio que sabe de lo que habla. Y, en términos de liderazgo, al ser la capitana, me ha ayudado mucho. He de reconocer que tiene buenos consejos que dar... ¡Casi siempre!".

Pero Foster no es la única integrante de la expedición de Nueva Zelanda que se ha beneficiado de la experiencia de su padre. Gareth Turnbull, el seleccionador, también habló con la leyenda del rugby para planificar la meticulosa preparación de su entramado de cara a la Copa Mundial Femenina Sub-17 de la FIFA.

"Los All Blacks son el pináculo del deporte neozelandés", explica. "A veces, se les podría considerar un obstáculo para el fútbol, pero tenemos mucho que aprender de ellos. Por eso quisimos sacar partido de la experiencia de Ian. Habría sido absurdo no llamar a un gran entrenador de máximo nivel como él, tan cercano al equipo. Y su aportación ha sido de mucho valor".

Siguiendo el espíritu de los All Blacks "Hace poco vino a liderar un taller con las categorías inferiores masculinas y femeninas, centrándose sobre todo en la presión y las técnicas que han empleado los All Blacks para conquistar dos Mundiales de manera consecutiva. No podemos desvelar muchos secretos, pero las jugadoras te podrán decir todo lo que aprendieron".

Desafortunadamente, los compromisos profesionales de Foster padre le impedirán ver a su hija capitaneando a Nueva Zelanda en su estreno contra México el viernes 30. "En estos momentos está en Argentina con los All Blacks, así que no podrá venir", cuenta Michaela. "Pero dijo que, si pasamos a la siguiente fase, vendrá seguro".

"Entonces lo veremos dentro de un par de semanas...", contesta Turnbull con optimismo: "¡Eso mismo le dije yo!", interviene Foster entre carcajadas. Y, aunque la conversación transcurre en tono divertido, en la expedición kiwi existe una determinación firme y genuina de prolongar su estancia en Jordania. "Saldremos a ganar cada partido", promete Turnbull. "Principalmente, queremos marcar goles. No vamos a meternos atrás e intentar empatar".

Foster está cumpliendo su sueño con el mero hecho de estar aquí. Recuerda perfectamente el día que, con apenas nueve años, su padre la llevó a un partido de la Copa Mundial Femenina Sub-17 de la FIFA en 2008, cuando Hamilton, su ciudad natal, fue una de las sedes de la primera edición del certamen. Hoy, ocho años más tarde, regresa al torneo como capitana de su país. "Se me pone la piel de gallina sólo de pensarlo", confiesa, ilusionada con liderar a las suyas contra México. "Me emocioné incluso cuando apareció nuestro autobús con la bandera neozelandesa y todos los logotipos del Mundial pegados en el lateral. El viernes será, sin ninguna duda, un día para sentirnos orgullosas".

Desde luego, será un orgullo más que justificado para las jugadoras de Nueva Zelanda, el cuerpo técnico y un padre que seguirá, nervioso, toda la acción desde Buenos Aires.