sábado 02 julio 2016, 12:38

Lizarazu: "Aún no se conoce el límite de Francia"

Son muchos quienes buscan la gloria y muy pocos quienes la tocan. En Francia, hay una veintena de hombres que lo lograron. Son aquella generación de campeones de la Copa Mundial de la FIFA Francia 1998™, que todavía provoca profundas emociones entre los aficionados. Porque a aquel título que levantaron en París se le sumó, a continuación, el de la Eurocopa 2000.

En plena Euro 2016, es inevitable que los hinchas galos suspiren por repetir el sueño logrado hace 18 años en su propia casa. Bixente Lizarazu fue parte vital de aquel equipo dorado francés y hoy se ha convertido en uno de los mejores analistas de fútbol de la televisión francesa.

Con la misma inteligencia y carisma que tenía dentro de la cancha, el ex jugador compartió con FIFA.com su análisis previo al partido de cuartos de final de la Eurocopa que enfrentará a los anfitriones con Islandia, el domingo 3 de julio en el Stade de France de París.

Camino por recorrer“Creo que ya es un mérito habernos calificado (a los cuartos)”, arranca con franqueza su comentario sobre el rendimiento del equipo que dirige su excompañero de ‘doblete’ Didier Deschamps. “Pero ciertamente no hemos tenido adversarios demasiado peligrosos. No hemos logrado jugar un partido realmente completo y necesitamos conseguirlo si queremos seguir avanzando”, añade crítico.

“La fase de grupos la sobrevivimos en buena medida por la calidad individual de jugadores como Dimitri Payet. Contra Irlanda, aunque tampoco dimos nuestra mejor actuación, fuimos mejores colectivamente a la ofensiva, pero obviamente destacó Antoine Griezmann, y no sólo por sus dos goles, sino porque fue el catalizador de todo el juego de ataque del equipo”, apunta el exjugador de 46 años.

Y es, precisamente, en el delantero del Atlético de Madrid en el que Lizarazu tiene más esperanzas. “Espero que sea una referencia de ahora en adelante. Sus primeros partidos no fueron tan buenos con respecto a su enorme talento. Así, su actuación ante Irlanda fue una excelente noticia para Francia. Creo que él y Payet han sido los mejores, pero también Olivier Giroud ha hecho un buen torneo, y Kingsley Coman ha logrado revolucionar los partidos con su velocidad. Es bueno tener un jugador como él en el banquillo”.

Optimismo matizado A Lizarazu se le recuerda por ser un carrilero izquierdo realmente completo, que sabía ir al ataque pero, sobre todo, tenía extraordinarias cualidades defensivas. Fue pieza trascendental de un conjunto que sólo recibió dos goles durante todo el torneo de Francia 1998. Quién mejor que él para hablar de la zaga francesa actual. Y sobre ella manifiesta bastantes reservas.

“Ofensivamente, estamos al nivel de cualquiera, pero eso no es suficiente. Tenemos que encontrar un buen equilibrio en medio campo y, sobre todo, ser más herméticos defensivamente. Hace falta mejorar mucho. Hay aún un gran margen de progresión y nadie puede saber cuál es para Francia. Yo espero que sea muy alto”.

El análisis es preciso en cuanto a puntos fuertes y débiles. Pero, a pesar de preocuparse por la zaga, nuestro protagonista no espera que la defensa sea la línea más exigida en el partido ante la sorprendente Islandia. “Se trata de un equipo muy ordenado y muy inteligente a la defensiva. Me parece que la mejor manera para conseguir el triunfo es poder sumar más jugadores al ataque y concentrarse en tener paciencia y cuidado, porque Islandia es un equipo que tiene muy claro a lo que juega, y es peligroso por eso”.

¿Y en caso de un triunfo? Lizarazu no se quiere adelantar demasiado pero sí acepta analizar lo que necesita Francia para conseguir el título. “Nos falta un poco de experiencia, en comparación con otros rivales. ¡Pero eso no lo es todo! La experiencia se puede conseguir con triunfos. Los partidos a eliminación directa son muy particulares. El menor error se puede pagar muy caro. De aquí en adelante, la competencia va a ser más difícil, evidentemente. Soy optimista, pero habrá que ver más para saber si estaremos a la altura”.

Y entonces sí, soñar con que haya una nueva generación que reverdezca los laureles de aquélla que a finales del siglo pasado deslumbró al mundo en territorio francés.