lunes 16 mayo 2016, 04:51

Kubo estimula la ambición nipona

Tras haberse plantado en las semifinales del Torneo Olímpico de Fútbol Masculino Londres 2012, las esperanzas de que Japón reedite esa gran actuación en Río 2016 son altas. Sin embargo, el resultado del sorteo de la primera fase moderó las ilusiones, ya que los Samuráis azules quedaron encuadrados en el mismo grupo que una ex medallista de oro como Nigeria y que la vigente campeona europea, Suecia, además de Colombia.

Hasta el propio seleccionador de Japón, Makoto Teguramori, reconoció que a su equipo le había tocado un grupo complicado. Pero el joven delantero Yuya Kubo disiente, y apunta a colgarse una medalla pese a la evidente dificultad del camino.

“No hay partidos sencillos cuando juegas una competición internacional del máximo nivel como son los Juegos Olímpicos”, afirma el ariete de 22 años del BSC Young Boys suizo a FIFA.com. “Todas las selecciones son fuertes. Pero a pesar de eso, creo que podemos conseguir un mejor resultado que hace cuatro años”.

Que Kubo aspire incluso a superar el mejor resultado olímpico de Japón –la medalla de bronce de México 1968– podría justificarse por su excelente campaña de clasificación, en la que el delantero reforzó su confianza erigiéndose en el máximo goleador de su selección con 3 tantos, y sellando el billete a Río 2016 como campeones de Asia.

En la fase de grupos, Kubo firmó un doblete en el contundente 4-0 a Tailandia. Y además, abrió el marcador en la transcendental semifinal contra Irak, encarrilando el triunfo nipón por 2-1 y la consiguiente clasificación olímpica.

“El encuentro contra Irak fue inolvidable para mí”, recuerda Kubo, que acumula 19 goles en 87 partidos con el Young Boys desde que dejó el Kyoto Sanga en 2013 para marcharse a la liga suiza. “Hoy sigo guardando un vivo recuerdo del partido, porque marqué y ayudé a mi selección a acceder a los Juegos Olímpicos”.

Inyección de moralAdemás de sus brillantes actuaciones individuales en ese Campeonato de Asia sub-23, a Kubo le da más moral todavía la actitud del equipo. Nunca se dieron por vencidos y fueron mejorando partido a partido de camino a la final. El choque decisivo del certamen fue donde exhibieron su mejor cara, al remontar dos goles adversos contra la República de Corea para imponerse por 3-2, en un ejercicio de voluntad y trabajo duro.

“Fue un partido difícil. Pero encontramos la forma de darle la vuelta al marcador. Fue un encuentro que nos enseñó que en el fútbol todo es posible”, reflexiona.

Kubo, que empezó a jugar en el FC Yamaguchi de su ciudad natal, perfeccionó su juego en el instituto (Konan Junior High School) antes de fichar en su adolescencia por el Kyoto Sanga. Tras pasar un par de años puliendo sus cualidades en el filial, subió al primer equipo en 2011, y no tardó en labrarse un nombre allí. De hecho, tan meteórica fue su progresión que resultó un jugador clave para que el Sanga alcanzase la final de la Copa del Emperador ese mismo año.

Su magnífica forma con el equipo de la segunda división japonesa no pasó inadvertida, y hace tres años se hizo con sus servicios el Young Boys. Kubo cree que ha mejorado en varios aspectos desde que recaló en el conjunto de Berna. “Siento que he mejorado mucho desde que me incorporé al Young Boys”, continúa. “En el apartado físico, he tenido que trabajar duro para ponerme al nivel exigido, y también he aprendido un montón en el plano táctico. En especial, como delantero, ahora soy consciente de que también debo intentar ayudar en defensa cuando es necesario”.

Y también ha hecho progresos fuera del campo: “En el club, me comunico principalmente en alemán”, explica. “Al principio resultaba duro, pero ahora me comunico sin ningún problema”.

Huelga decir que se espera mucho de un joven jugador como Kubo, que viene viendo puerta regularmente tanto con su club como con su selección. “Mis sueños aún están por cumplirse. Creo que algún día me mudaré a una liga más importante. Mi deseo es jugar en la Serie A, y el objetivo de mi carrera es fichar por un equipo italiano grande”, concluye.