Pelucas de colores, banderas alemanas pintadas en la cara y rostros radiantes de orgullo y felicidad forman parte del atuendo que lucen Florian y Gabi, los padres de Giulia Gwinn, cuando acuden al estadio para presenciar los partidos de su hija en la Copa Mundial Femenina Sub-17 de la FIFA Jordania 2016.
“Mis padres siempre vienen a verme a todos lados. La verdad es que me cuesta recordar algún partido en el que no hayan estado. Lógicamente, que estén supone una gran alegría para mí y además me da cierta seguridad”, explica la atacante de 17 años a FIFA.com.
Sin embargo, compaginar el deporte de alto nivel con la vida diaria no siempre resulta tan sencillo. “Como es natural, Giulia no lleva el mismo tipo de vida que otras chicas de 16 o 17 años. El fútbol y la escuela le quitan tanto tiempo que apenas le queda tiempo libre”, cuenta orgullosa Gabi, la madre. “No obstante, Giulia siempre lo ha llevado estupendamente. Se toma las cosas con una energía muy positiva. Es un chica muy centrada, tenaz y con una gran capacidad de sacrificio. Cuando se le mete algo en la cabeza, no para hasta que lo consigue”, explica.
Por suerte, la tenacidad de Giulia le sirvió en su día para vencer incluso las reticencias iniciales de su madre. “Al principio no quería que jugase al fútbol, porque ya practicaba balonmano y taekwondo, pero sus hermanos le metieron el gusanillo del balompié y llegó un momento en que sólo pensaba en jugar a la pelota. Al final no nos quedó más remedio que darle vía libre”. Una sabia decisión.
En Jordania 2016, Giulia ya ha anotado dos goles, el primero en la victoria de su equipo por 2-1 frente a Venezuela y el segundo en el empate 1-1 contra Canadá. La atacante, que es la más pequeña de cuatro hermanos y acostumbra a jugar con un moño que sujeta su melena rubia, ya ha sido distinguida incluso con el premio Jugadora Live Your Goals del Partido. En los dos encuentros que su equipo ha disputado hasta la fecha en la cita jordana, Giulia se mostró como un torbellino ofensivo que llevó la voz cantante en el juego de ataque de Alemania.
Ya sea por el centro o por cualquiera de las dos bandas, la veloz jugadora, que ya es una habitual en el primer equipo del Friburgo, un club de la máxima categoría del fútbol femenino alemán, se vale de su excelente técnica para poner siempre en apuros a las zagas rivales, independientemente de si lo hace por medio de una finta que le permite sortear oponentes en una baldosa, de un peligroso disparo a puerta o de un centro al corazón del área.
“Giulia ha dado claramente un paso adelante y para nosotras es una jugadora extremadamente valiosa en ataque y un revulsivo. Su movilidad y su calidad en el uno contra uno nos hace ser imprevisibles”, la elogia Anouschka Bernhard, la seleccionadora alemana.
Amuletos y un billete de vuelta abierto Con cuatro puntos en dos partidos, Alemania ocupa actualmente el segundo puesto del Grupo B empatada a puntos con Canadá, que es primera. El combinado germano, que en la última jornada de la fase de grupos se mide a una Camerún ya eliminada, tiene la clasificación en su mano. “Creo que tenemos opciones de hacer algo importante en este Mundial. Si seguimos jugando así podemos llegar lejos”, asegura Giulia, que tiene previsto terminar la escuela secundaria este año.
Como no podía ser de otro modo, Florian y Gabi volverán al estadio para el partido contra Camerún. Su madre ya ha tomado medidas por si Giulia necesita algo de suerte en el último compromiso de su equipo en la primera ronda. “Antes del certamen encontré un trébol de cuatro hojas en un vivero, así que lo compré y se lo regalé a Giulia”, explica.
“Junto con la mascota de peluche que me regalaron mis amigos, el trébol fue lo primero que metí en la maleta, porque significa mucho para mí”, revela la jugadora, que este año ya se proclamó campeona de Europa sub-17 en Bielorrusia, un logro que conquistó, por supuesto, acompañada de sus padres.
No obstante, Gabi, la madre de Giulia, volverá a Alemania el viernes, después de la última jornada de la fase de grupos. En cambio, la fecha de regreso de su padre dependerá de la actuación del equipo, ya que Florian ha reservado un billete flexible y permanecerá en Jordania hasta que la Mannschaft complete su participación en el certamen. Sin duda, padre e hija esperarán que ese billete no se utilice hasta después del 21 de octubre, que es el día en que se disputa la gran final del certamen mundialista.