FIFA
domingo 29 mayo 2016, 09:31

Cuando las estrellas se convierten en hinchas

A lo largo de sus carreras, las estrellas del fútbol pelean continuamente por conseguir premios y títulos. Ayer mismo se disputó la final de la Liga de Campeones de la UEFA y el Real Madrid celebró por undécima vez la conquista del trofeo más codiciado del fútbol de clubes europeo. Con el fin de no olvidar momentos como los que ayer se vivieron, muchas de las estrellas del balompié guardan recuerdos de esas fechas tan especiales.

Un futbolista que demostró gran dedicación a la hora de coleccionar este tipo de souvenirs fue Anatoli Timoshchuk tras ganar la Liga de Campeones en 2013. El entonces centrocampista del Bayern Múnich cortó y se llevó la red de una de las porterías del estadio de Wembley casi en su totalidad. Y es que el ucraniano es un gran coleccionista. Durante años, cuando era capitán del Shakhtar Donetsk primero y del Zenit de San Petersburgo después, el centrocampista internacional portó bajo su brazalete uno que en su día había utilizado el mismísimo Lothar Matthäus.

“La primera vez que me lo puse fue cuando estaba en el Shakhtar. Alexandru Spiridon, que por entonces trabajaba como entrenador auxiliar del club de Donetsk, había sido internacional con Moldavia en sus tiempos de futbolista y había intercambiado brazaletes con Matthäus en un partido contra Alemania. Cuando supo que me gustaba seguir a los grandes jugadores de la historia del fútbol, Alexandru me regaló el brazalete”, explica Timoshchuk ante los micrófonos de FIFA.com.

En la actualidad, aquel brazalete está guardado a buen recaudo en la caja fuerte de un banco, junto con la red de la portería de Wembley y el mayor de los tesoros que el futbolista ucraniano conserva. “Probablemente, el objeto más especial para mí es la camiseta del Zenit que llevé en el partido contra el Saturn que decidió el título de liga en 2007. Un buen amigo mío, el astronauta Yuri Malenchenko, la llevó al espacio. Significa mucho para mí”, revela.

85 años intercambiando camisetasResulta difícil imaginar qué camisetas habrá en cajas fuertes como la de Timoshchuk, pero lo que está claro es que muchos aficionados darían cualquier cosa por tener acceso a un lugar así. Recientemente, John Terry les brindó la oportunidad de hacerlo a través de su cuenta de Instragram.

La imagen deja claro que el sempiterno capitán del Chelsea y de la selección inglesa no sólo atesora trofeos, sino también recuerdos de otro tipo. Como cualquier otro aficionado al deporte rey, Terry colecciona gorras, botas y camisetas de futbolistas famosos. Sin embargo, el central inglés no es en manera alguna el único que disfruta de esta pasión en el mundo del fútbol.

Y es que la costumbre de intercambiar camisetas, por poner un ejemplo, constituye una tradición desde hace muchos años. Para encontrar el primer partido en el que se llevó a cabo este ritual hay que remontarse hasta el 14 de mayo de 1931. Felices por haber vencido 5-2 a Inglaterra, los integrantes de la selección francesa pidieron a sus rivales las camisetas para guardarlas como recuerdo. Sin embargo, la práctica no se popularizó verdaderamente hasta la Copa Mundial de la FIFA 1970™, cuando Pelé cedió su casaca al inglés Bobby Moore después de que Brasil se impusiese por 1-0. Ante el gesto de la estrella brasileña, Moore respondió entregándole la suya.

Recuerdos de gran valorDesde entonces, todo el mundo empezó a intercambiar y coleccionar camisetas, y la de Pelé pasó a ser especialmente codiciada. Cuentan que uno de sus equipos, el Cosmos de Nueva York, tenía siempre entre 25 y 30 elásticas disponibles por partido para que ninguno de los rivales se fuese con las manos vacías.

Al igual que Pelé en 1970, Gerard Piqué y Sergio Ramos se proclamaron campeones del mundo en 2010, por lo que sus camisetas tienen también un gran valor para los coleccionistas, pero el hecho es que estos dos internacionales con España son unos de los más famosos amantes de recuerdos del mundo del fútbol. Así, Piqué no sólo volvió con la medalla y la copa de su viaje a Sudáfrica, sino que también se trajo una camiseta de cada uno de los partidos que jugó.

¿Que cuáles son las camisetas que conservo del Mundial de 2010? En la final me llevé la de Huntelaar, y ahora la tengo enmarcada junto a la mía.

“Siempre he sido un gran seguidor de Francesco Totti, y resulta que él me pidió la camiseta después del partido. Sin duda, esa elástica va para mi museo”, declaró encantado el central del Real Madrid tras intercambiar casacas con Totti al término de un partido de Liga de Campeones, probablemente el último en la carrera de la leyenda romanista. Este tipo de acontecimientos son los que hacen que los recuerdos tengan un significado tan especial.

Balones, botas y mucho másEl marfileño Salomon Kalou también conserva un objeto que le recuerda a un momento muy especial, como revela a FIFA.com: “De los recuerdos que guardo, el que tiene más valor para mí es la camiseta que me dio Messi en los Juegos Olímpicos de 2008, cuando jugamos contra Argentina. Es muy especial, porque, en aquella época, Leo todavía llevaba el número 15 a la espalda. Hoy juega con el 10, y resulta muy poco común ver una camiseta con el nombre de Messi y un número diferente. Sin duda, se trata de una pieza de coleccionista”.

Sin embargo, las camisetas no son los únicos recuerdos que el delantero marfileño guarda: “También tengo varios balones, como el de la final de la Liga de Campeones , el del día que marqué tres goles en Holanda y los de las tripletas que logré en Inglaterra y en Francia”. Zlatan Ibrahimovic también conserva un esférico de una ocasión similar. El día que le hizo cuatro tantos al ES Troyes en la liga francesa, el internacional sueco se llevó la pelota para casa. El goleador escandinavo reveló en Twitter lo valioso que este objeto resulta para él.

Los jugadores de equipos pequeños anhelan de forma especial conseguir este tipo de recuerdos cuando se miden a grandes estrellas. Así, cuando jugaron contra el Atlético Mineiro en la final de la Copa Mundial de Clubes de la FIFA 2013, los futbolistas del Raja Casablanca no sólo se alegraron de ganar por 3-1 y de meterse en la final del certamen mundialista, sino también de tener enfrente a Ronaldinho. Tras el silbatazo final, los jugadores marroquís rodearon al astro brasileño y se quedaron con las botas, la camiseta, las espinilleras e incluso la cinta del pelo del dos veces ganador del premio al Jugador Mundial de la FIFA.

Además de los títulos y los galardones, lo que los futbolistas conservan al terminar sus carreras son los recuerdos. Por ejemplo, a Youssef El Arabi, jugador del Granada, le gusta hacerse fotos con sus rivales. “Tener la oportunidad de cruzarse con leyendas de la talla de Zidane es fantástico. Las fotos constituyen recuerdos. Cuando veo a un jugador o a un entrenador que me gusta y me provoca admiración, ¿por qué no le voy a pedir una foto aunque acabe de jugar un partido contra él?”, se pregunta. “Al fin y al cabo, yo ya era hincha antes de convertirme en futbolista profesional”, sentencia el delantero marroquí.